Tubo drenaje en Autovia A-33 La Font de la Figuera

¡Hola de nuevo!

En la entrada anterior nos despedíamos de un proyecto, en el Museo de Bellas Artes de Valencia, y en esta os hablamos de uno que acabamos de retomar. Se trata de las obras en la Autovía A-33 o Autovía del Altiplano. Esta autovía es de gran importancia, ya que conectará 3 corredores que unen la zona de levante con el centro de la península. En concreto, la A-31 desde Madrid a Alicante (pasando por Albacete, Almansa, Villena, Elda…) con la A-30, que comunica la capital de España con Albacete, Murcia y Cartagena, y finalmente con la A-35 que une Valencia con Albacete por Almansa.

Tras unos meses en los cuales la obra ha sido detenida, se vuelve a reanudar en el tramo en el que Grupo Constante hemos estado trabajando desde principios de 2015. Se trata del enlace de las autovías A-31 con la A-35 junto a la población de Fuente la Higuera (Valencia), y que evitará el uso de la N-344 en su paso por esta población. En nuestra web podéis encontrar imágenes de los trabajos realizados anteriormente por Grupo Constante entre los cuales se encuentran: canalizaciones hormigonadas de 2, 4 y 6 tubos, cimentaciones, arquetas de cauce y de conexiones, firmes y pavimentos en glorietas y cabezas de terraplén, ejecución de colectores, de tubos de drenaje, bajantes en taludes de altura variable y arquetas. Podéis ver las imágenes de nuestra web pinchando sobre el siguiente enlace: Desvío Autovía A33-La Font de la Figuera.

Este mes de diciembre hemos vuelto al desvío de la A-33 con la realización de diversos trabajos y, en esta entrada, os queremos mostrar uno en concreto. Se trata de la ejecución de tubo de drenaje subterráneo de diámetro 160 incluyendo excavación de zanja y ejecución de cama de apoyo con hormigón con pendiente.

El tubo de drenaje subterráneo es un elemento clave en la realización de carreteras pavimentadas. Este elemento de drenaje subterráneo ha de ser proyectado y realizado en cada nueva carretera o en rehabilitaciones de las existentes. El motivo de su importancia se debe a que su uso facilita que ante un exceso de humedad, producido por ejemplo por las lluvias, las capas del firme de la carretera no se vean afectadas y se evite, de este modo, problemas como erosión, disolución, expansión o demás fenómenos que puedan modificar su estructura. Para ello, se realiza una zanja drenante, rellenas de material drenante y aisladas de las aguas superficiales, con un tubo de drenaje. El agua accede a la zanja a través de sus paredes laterales, se filtrará por el material de relleno hasta el fondo y escurrirá por este, o por la tubería drenante. Si queréis saber más sobre todo este sistema, os dejamos el enlace a la Orden Circular 17/2003 “Recomendaciones para el proyecto y construcción del drenaje subterráneo en obras de carretera” publicado por el Ministerio de Fomento en el cual se trata este tema con mucho detalle: Orden Circular 17/2003.

En las imágenes superiores podéis ver todas las fases de la realización de la zanja drenante con tubo de drenaje. La zanjadora, que es la máquina que podéis ver al fondo en la primera imagen de la izquierda, realiza la zanja en 3 zonas de la carretera, la mediana y en ambos lados de la plataforma. Una vez realizada, la zanja se hormigona en su base con una pendiente que ayude a que las filtraciones no queden estancadas. Posteriormente, se coloca geotextil, la tela blanca que vemos en las imágenes. El geotextil es una tela permeable y flexible de fibras sintéticas que ayuda a el control de la erosión, el refuerzo de suelos, la filtración y separación entre capas de materiales, y, de este modo, permite proporcionar una capa drenante. A continuación, se coloca el tubo de drenaje y se cubre de grava. Por último, solo quedará envolver con el geotextil la capa superior de la zanja y ya está el trabajo finalizado.

Esperamos que os haya gustado esta entrada dedicada a un trabajo que, quizá, no conocíais que se realizaba en las carreteras que utilizáis día a día.

Saludos

Grupo Constante